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El diablo le dijo que estábamos solas

Por Jazmín Lozada

2:05 A.M.
Rubén, ¿quieres divertirte?
Quiero que la pases bien, yo puedo decirte cómo. Tú lo que necesitas es una mujer, ¿o ya se te olvido lo calientito y húmedo que se siente eso? ¿o ya te volviste putito, como tu compa La Loca? Sabes que nunca debiste compartir esa jeringa con él, o ella. Pero yo tengo dos mujeres para ti, ¿las quieres? Tú sabes quiénes son, las que viven en la casa del foco que te chingaste.
Inyéctate, Rubén, eres hombre, ve a divertirte.
2:05 A.M.
Elisa, despierta.
Es mejor que te levantes, alguien viene. Ya está en camino, falta poco. Despierta a tu mamá y cuéntale de la visita, pónganse a salvo, protejan su hogar. ¿Crees que es un sueño? ¿Te acuerdas del hombre que tomó el foco y no dijiste nada? Pues inhaló la luz en tu casa y ahora la oscuridad las tiene presas. En sueños ese foco todavía iluminaría tu puerta, pero ahora todos piensan que tu casa está abandonada. Quiero que estén a salvo.
Despiértate, Elisa, son mujeres, vayan a protegerse.
2:20 A.M.
Mírala, ahí parada en la ventana.
¿Ves su pequeña sombra? Te espera, deberías entrar ya, nadie va a detenerte. Los perros ladran enloquecidamente y nadie acude a revisar qué pasa, todos duermen y sueñan con lo que más desean, no van a despertar. No, ellas no llamarán a la policía, no tienen teléfono, ni internet. Nadie se interesa por lo que les suceda. Te aceptarán con cariño.
Mira, la madre también te está viendo, quieren que pases, pero son muy tímidas para decírtelo.
Te quieren, Rubén.
2:20 A.M.
Qué bueno que tu mamá se levantó.
El hombre sonríe porque se imagina todas las cosas que les va a hacer. Te recomiendo buscar como matarlo. Un cuchillo puede ser bueno, ¿si tienen cuchillos? ¿verdad?
Debe de quedar alguno en la cocina. O si no usa el bate de baseball, yo sé que tienes uno, porque una noche en la que tu padre llegó borracho le pegaste con él. O quizá tu madre tenga una mejor idea. Ves, ya somos dos, el cuchillo será la opción.
¿Ya pensaron que harán con la carne?
2:30 A.M.
Creo que vi una sombra pasar por la ventana de abajo, creo que vienen a abrirte, te deberías acercar. Ellas mueren de ganas porque las abraces y las llenes de besos, las mujeres siempre quieren eso. Adentro te esperan con caguamas y envueltas en sus camisones de seda. Tienen una bolsa llena de polvo blanco, era del padre, está escondido bajo las escaleras, pero él ya no va a regresar y será tuyo. Ya te imaginas la enorme diversión que vas a tener para ti solo.
Cruza la calle y mueve la perilla.
2:30 A.M.
Ya está cruzando la calle.
Déjalo pasar y cuando entré mátenlo, porque si no seguirá regresando noche tras noche y no las dejará dormir, intentará entrar hasta lograrlo y la noche en que lo logré las matará a ustedes y se comerá su carne. Mejor acaben con él ahora, en fin, es un maldito drogadicto que no tiene lugar en este mundo. Siempre escondido entre la maleza, en los rincones más oscuros de las calles, o solos, se sienta a observar a las personas y siempre piensa en las cosas malas que le gustaría hacerles, él sabe que son cosas malas y eso lo excita. Pero sus favoritas son ustedes, porque las ve tan solas y piensa en lo divertido que será chuparle los senos y morderles los pelos púbicos. Lo estáspensando, no lo diré, pero estás pensando en todo lo que él quiere hacerles.
Lo estás pensando y tienes razón.
2:40 A.M.
Ellas saben tu nombre, Rubén, y lo repiten en su silencio, lo repiten como si fueras un dios, o un deseo. Acércate más para que lo escuches. Si quieres yo te enseño a escuchar el silencio. Observa, clava tu mirada en sus bocas, ¿lo escuchas?, sí, ¿lo sientes?, ese tibio aire viene de sus bocas, de tu nombre pronunciado. No es necesario que toques la puerta. Sólo gira la perilla.
Ellas te abrieron para que pases.
2:50 A.M
Elisa, te preguntarás por qué se ha detenido en medio de la calle de asfalto, es porque está pensando en su entrada triunfante, en las palabras o no palabras que dirá al entrar, ¿saludar o no saludar?, ese es el dilema de la muerte que llega de un golpe sin avisar o lento… tortuoso, lleno de saludos. Pero él no te quiere preguntar cómo estás, ya lo sabe, le gusta tu silencio en el que se imagina que pronuncias su nombre. Le gusta tu silencio, el mismo que harás cuando él llegue y te penetre.
Mejor, penétralo tú.
3:00 A.M
Ya muévete, Rubén, pareces un pedazo de basura sobre el asfalto. Ya estás en el patio de la casa, te sientes seguro, está lleno de maleza y es la parte más oscura de la colonia.
No hay luces que puedan prender. Gira la perilla Rubén.
Los perros han dejado de ladrar.
3:00 A.M.
Elisa, ¿ayer cerraste la puerta?
¿No recuerdas?, no importa que corras a revisar, mejor aprieta bien el cuchillo, yo sé que lo guardas bajo tu almohada desde que tu papá se fue y olvidó la bolsa negra, siempre sentiste que alguien vendría por ella. Ese hombre de ojos rojos ya está abajo. Yo le dije dónde está la bolsa negra, ya la encontró. Pero yo te diré como matarlo.
Cuando terminé de subir las escaleras, ordénale “mírame a los ojos”.
Ordénale.
3:05 A.M.
Te dije que la puerta estaría abierta.
¿Crees en mí? Ya tienes la bolsa negra. Ahora sube y abre la puerta del cuarto de enfrente, ahí están las dos. ¿No sabes que decirle? Yo sí, diles lo que te decía tu mamá siempre que quería tu atención.
Diles con cariño.
3:06 A.M
¿Tu madre se desmayó, o quiere que la despierten con un beso? Se asustó con los pasos en la escalera. Él subió rápido. Toma muy fuerte el cuchillo y no dudes.
Está del otro lado de la puerta.
3:06 A.M
—¡Mírame a los ojos! — Dijeron los dos al mismo tiempo.

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